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La roca culo

LA ROCA CULO

Por Administrador
Oct 20th, 2017
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CONCURSO  RELATOS MARINEROS 2017

Por Antonio Rojas

Primer día de campamento de verano inglés-vela en un entorno maravilloso del Valle de Iruelas, nos encontramos reunidos los monitores después de la cena en una pequeña sala. El centro tiene un salón espectacular muy grande como 20 metros por 8 o así, en él hemos dejado a los alumnos con juegos de mesa o leer. De repente oímos gritos y más gritos, corremos esperando lo peor, pero señores no, simplemente es la gran campeonato de carreras. Si el salón esta amueblado con varios sofás, dos de ellos de una plaza, con ruedas, que los han convertido en ferraris con varios niños como motor. Esa noche a las 11 estábamos quitando las ruedas y poniendo tacos de goma…..

La enseñanza de la vela con los niños es como la anterior anécdota, déjalos inventar y navegaran, esa es mi táctica, sí claro, hay que darles alguna charlita que aunque reúsen es imprescindible, pero luego todo debe ser cosas divertidas como llegar a la isla del tesoro, asaltar a otro barco. Paralelamente irán aprendiendo a orzar, a sortear una baliza…, en unos días estas maravillado de lo que saben hacer.

Concurso relatos monitor vela

Como monitor de vela, a veces solo es una simple toma de contacto, viene un colegio a pasar un día divertido primero tienes que marcar unas normas, sujetarlos al barco pues están locos por tirarse al agua y animarles a cantar, bailar y luego plufff…un bañito.

Otras veces la cosa no es tan divertida, recuerdo un día que me llamaron para una clase de iniciación en el pantano de Valmayor, el día un terrible calor de julio, la hora tenebrosa de las tres de la tarde y ni una gota de viento. Tres alumnos esperan, dos de ellos son pareja, dada la situación les cuento algo teórico y les indico que la calma es total y deberíamos esperar para ver si salta el térmico, que salir es dificultoso y simplemente flotaríamos. El hombre de la pareja se obceca en salir y su compañera claro le apoya, a regañadientes salimos y pronto el sol empieza a hacer mella en nuestra cabeza, aun así pasito a pasito llegamos al centro del pantano. El viento no aparece, y el alumno no para de quejarse de esto, de lo otro, y al final dice muy resuelto que le lleve a la orilla que está perdiendo el tiempo. Claro le digo, contrata el viento, es el típico señor que no entiende la vela y que solo está pendiente de sus caprichos.

Algo parecido me ha ocurrido otras muchas veces, está ese que quiere saber todo y dispara y dispara pregunta tras pregunta desde la profundidad del pantano, la flora y fauna del lugar, cuando se corre más, el nombre de cualquier cosa….y sin embargo no mira el catavientos, no intenta ir a ningún sitio, y todo sale mal por el viento, las velas o cualquier espíritu que se le ocurra, nunca su falta de atención.

Relatos marineros

Sin embargo es tan reconfortante una buena ceñida y una virada a 90 grados cuando se consigue que te llena de felicidad y le pides una más, otra y otra y así llegamos a barlovento, en manos de un nuevo navegante que quien sabe qué sitios maravillosos verá y las tormentas que atravesará.

Un día de cierta rasca ves que el barco se va de orzada y gritas arriba, arriba… y nada, en segundos miras atrás y ves que la caña del crucero rota y con un solo pedazo en el arraigo de 20 centímetros…. arrancamos motor, gobernemos con tranquilidad, nos aproamos, velas abajo y rumbo a casa, luego una cervecita y reparar para mañana navegar.

Vuelvo con los niños, pero también vale para algunos adultos, si les dices el límite de seguridad es esa roca, la señalas y explicas donde está, ocurre que la confusión está servida, pero si dices es la roca culo, se hace la luz.

Por Antonio Rojas

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