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Rumbos de vela

RUMBOS DEL VELERO RESPECTO AL VIENTO

Por Administrador
Vela
Ago 29th, 2014
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Los rumbos de vela respecto al viento determinan la forma en que una embarcación interactúa con la dirección del aire para generar propulsión. Los rumbos principales en la navegación a vela son: Rumbo de ceñida, a un descuartelar, rumbo de través, a un largo, rumbo de aleta y rumbo de popa cerrada o redonda.

1. Rumbo de Ceñida

Ceñir es navegar lo más cerca posible de la dirección del viento, es decir, formar el menor ángulo posible contra su procedencia. Dependiendo del tipo de embarcación y del diseño de su apéndice y jarcia, el ángulo de ceñida puede variar considerablemente, siendo los 45 grados un promedio estándar, y unos 40 grados para los barcos modernos de regata más optimizados.

Como ya analizamos a fondo en nuestra guía sobre el trimado de las velas, durante la navegación en ceñida la vela mayor y la vela de proa (foque o génova) se combinan estrechamente para actuar como un único perfil aerodinámico conjunto.

Para descubrir el ángulo límite de ceñida de tu barco, debes ir orzando suavemente hasta observar en qué punto el grátil del foque comienza a flamear. Ese límite dependerá directamente del correcto cazado de la cabuyería. El rumbo de ceñida exige llevar las velas muy cerradas, cazando las escotas al máximo (lo que popularmente conocemos como ceñida a rabiar). Dependiendo de la intensidad del viento y de las condiciones del oleaje, acentuaremos o aplanaremos este trimado.

Para poder avanzar hacia un punto situado directamente en la dirección de procedencia del viento, la embarcación debe ir cambiando el rumbo de ceñida de una amura a otra mediante la maniobra de virar por avante, pasando la proa a través del viento y modificando el rumbo en un ángulo aproximado de 90 grados.

El equilibrio de la vela mayor en ceñida es crítico: si su superficie es excesiva para la fuerza del viento reinante, el velero aumentará drásticamente su escora y su tendencia ardiente a orzar, siendo el aviso inequívoco de que se necesita realizar una toma de rizos.

2. A un Descuartelar

Aumentando el ángulo abierto desde la ceñida rígida —es decir, arribando ligeramente unos 20 grados más— pasaremos a navegar en el rumbo denominado a un descuartelar, formando un ángulo de entre 60 y 70 grados respecto al viento. Se define técnicamente como el rumbo intermedio entre la ceñida y el través.

En este punto, las velas trabajan un poco más abiertas y las escotas van ligeramente más amolladas. Al abrir el ángulo, podemos aprovechar un mayor embolsamiento o bolsa en el perfil de las velas para generar mayor fuerza de sustentación, convirtiéndose en un rumbo considerablemente más rápido y cómodo que la ceñida pura.


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3. Navegar a Rumbo de Través

Gobernamos a un través cuando el rumbo se sitúa exactamente a 90º de la dirección del viento, recibiendo el flujo de aire directamente de forma perpendicular por el través de la banda de barlovento. Las velas se mantienen en una apertura media.

El embolsamiento delantero de la vela genera una excelente fuerza de tracción aerodinámica hacia delante, mientras que la resistencia hidrodinámica que ejercen la orza, la quilla y el casco es inferior a la de los rumbos cerrados de ceñida. Si navegamos en vela ligera, podemos levantar la orza a media altura para reducir la superficie mojada y maximizar la velocidad. El peso de la tripulación debe desplazarse sutilmente hacia proa para evitar el arrastre de la popa. Es un rumbo muy noble, cómodo y de gran rendimiento.

4. A un Largo

Arribando unos 30º adicionales desde el través, pasamos a navegar a un ángulo aproximado de 120º respecto al viento, entrando de lleno en los rumbos portantes conocidos como navegar a un largo. Amollaremos las escotas generosamente para abrir las velas y permitir que embolsen de forma óptima.

El carro de la vela mayor se desplaza hacia sotavento por su carril para aliviar la presión sobre la pala del timón. Del mismo modo, el backstay puede amollarse para conferir mayor profundidad y potencia al perfil de la mayor. Navegando a un largo, es conveniente mantener bien cazadas las drizas de la mayor y del foque para adelantar la bolsa de las velas hacia el grátil, incrementando la fuerza propulsora hacia proa.

5. Rumbo de Aleta

Navegamos en rumbo de aleta cuando el viento incide por la sección de la aleta de barlovento, abriendo nuestro ángulo hasta los 150º respecto a la dirección del viento. En este rumbo, es imperativo cazar correctamente la trapa o contra de botavara; esto evita que la botavara se eleve en exceso, manteniendo la baluma cerrada y estable.

Con vientos portantes fuertes, el balanceo transversal producido por la mar de popa puede comprometer la estabilidad, exigiendo una atención constante sobre la rueda o caña del timón. Si se va a sostener este rumbo durante largos tramos, es altamente recomendable aparejar una contra-retenida en la botavara para neutralizar el riesgo de una trasluchada involuntaria y violenta.

Los pesos de la tripulación deben trasladarse firmemente hacia la popa para evitar que la proa se clave en la ola. Si izamos el spinnaker o gennaker, el efecto del balanceo rítmico se intensificará. En este rumbo, también es una excelente opción atangonar el foque o génova hacia la banda de barlovento para aplanar su superficie y evitar que la mayor le tape el viento, reduciendo así las oscilaciones causadas por una bolsa excesiva.

6. Rumbo de Popa Redonda (o Popa Cerrada)

Gobernamos en popa redonda o empopada cuando el viento entra directamente por el espejo de popa, haciendo coincidir nuestra línea de crujía con la dirección del viento a 180º.

Paradójicamente, la popa cerrada pura suele evitarse en la navegación de crucero y regata, ya que la velocidad efectiva del barco reduce el viento aparente, haciendo que sea un rumbo lento. A menudo compensa tácticamente navegar haciendo bordos de aleta (trasluchando de una banda a otra) para mantener un mejor vector de velocidad (VMG). Además, es un rumbo exigente y delicado ante olas de popa debido al riesgo latente de trasluchada accidental. Si nos vemos obligados a mantenerlo, es crucial asegurar la botavara con una retenida firme y atangonar la vela de proa.

Para navegar en popa redonda, las escotas se largan por completo abriendo las velas al máximo. Dado que el foque queda situado a sotavento bajo la enorme sombra de la vela mayor, apenas recibe flujo de aire limpia. Para solucionar este desventeo, se despliega el foque hacia la banda contraria de la botavara de la mayor, una configuración clásica y estética denominada navegar a orejas de burro.

Nota de reglamento náutico: Navegando en rumbo de popa cerrada o empopada, se considera reglamentariamente como banda de barlovento al costado opuesto a aquel en el que se encuentre abierta la botavara de la vela mayor.

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